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01/11/2006
Vísperas de Halloween en Atlanta.
Vuelvo a México y esta vez la línea trazada en la hoja de ruta tiene un parón en los Estados Unidos. Recelaba de esta parada. No están las cosas como para andarse con tonterías en los aeropuertos gringos, pero esta vez el precio del vuelo con Delta Airlines era el mejor con mucho. Y aquí me encuentro, en el aeropuerto internacional de Hartfield Jackson, 40 minutos después de aterrizar y con la puerta de embarque a México ya localizada. Y me empieza a gustar el ambientillo. Lo primero que se percibe, el color del otoño en los árboles. Eso desde las alturas, claro. Dentro del aeropuerto sorprende y mucho, el silencio de los pasillos que llevan a inmigración. Y lo que me ha encantado: los centenares de fantásticas fotografías que cuelgan de las pasillos por todo el aeropuerto. Imagino que la huella de las lejanas ya Olimpiadas del 96 (sí, fueron aquí) tiene la forma de un muy buen aeropuerto y estas pinceladas artísticas que favorecen mucho el tránsito en las horas muertas. Aquí, hoy, tenemos de todo. Desde el pianista en vivo que ameniza las idas y venidas de los que como yo, aguardamos el embarque, a los trabajadores del aeropuerto que se permiten (algunos) hacer un guiño a la fiesta de Halloween (Todos los Santos en España) y ya visten disfraces muy de aquí (Batman, muertos vivientes, brujas...). El paisaje es más que surrealista: pasajeros de toda la Tierra entre zombies y militares del ejército de los Estados Unidos que abundan por aquí, en tránsito también, seguro, a alguna de sus bases. Quién sabe si su siguiente destino no sea ya un aeropuerto con piano y MacDonalds sino una base militar en Turquía o Alemania. Mientras venía aquí leía las noticias de los soldados que han desertado por la guerra de Iraq. Resulta imposible no imaginar que alguno de éstos no acabe con sus huesos en el polvo del desierto de Mesopotamia. A mi lado, un hispano viste el uniforme de soldado raso y toma un helado de nata y fresa. Muchos otros como él, deambulan con sus mochilas y una candidez sorprendente en los rostros.
Vuelta a México. Lejos queda septiembre y el verano electoral. Habrá que contar que nuevas cosas se abren aquí.
Brochazos de un viaje
De noche, sobrevolando el golfo de México, centenares de puntos luminosos habitan las aguas de la costa de Louisiana, junto a Nueva Orleans. Son torres y plataformas petrolíferas. Me sobrecogía pensar que por donde volaba, apenas hace un año y dos meses, el Katrina devastaba con fuerza inmensa. Y esto me trae a la cabeza la presentación del informe Stern sobre cambio climático que ayer fue portada en los principales diarios del mundo. ¿Qué más tiene que pasar para que nos demos cuenta de que el cambio climático es un hecho en el que los humanos algo tenemos que decir como responsables...?
Ay, ay, ay.
Más información:
http://www.hm-treasury.gov.uk/independent_reviews/stern_review_economics_climate_change/stern_review_report.cfm
Volar con una compañía de los Estados Unidos garantiza cine de la misma procedencia. Parece obvio, pero ahí van los títulos a modo de anécdota. De primer plato "El diablo se viste de Prada". Más típica que la frutas de Aragón. Si a alguien le gustan todos los tópicos del mundo de la moda y la prensa, esta es su peli. Sale Nueva York. De segundo plato, "La casa del lago". No le presté atención. Creía que era la de Night... y no, era de Sandra Bullock y Keanu Reeves. Interpretaciones superprofundas pues, como el lago. (La otra es "La dama del lago"). De postre "Viviendo con mi ex", con Vince Vaughn y Jennifer Aniston. Otra que tal. En definitiva, que se pasó el tiempo bastante rápido y no tuvimos turbulencias.
Y desde Atlanta al DF, "Piratas del Caribe 2".
Y al llegar al DF, pues un nuevo cambio cultural. Del aeropuerto hiperlimpio de Atlanta, al no menos bonito y bien montado de Benito Juárez, en el DF. Lo especial comienza al salir en taxi. Ahí ya el mundo cambia. El recorrido desde el aeropuerto a la estación de autobuses de Observatorio fue un rebautizo. Por el viaducto Miguel Alemán a 100 por hora, esquivando coches, saltando con los baches y con música popera comprada en el metro a 10 pesos: Sodastereo y Duncan Dhu, entre otros. Curioso ciclo el que se cerró: en el taxi de Madrid, por la mañana, sonó la misma canción de Duncan Dhu "En algún lugar". ¿Sincronicidad? ¿Espionaje de la SGAE? Ahí queda. Del DF a Morelia, otras cuatro horas y pico en autobús ultracómodo.
Y ahora, en Morelia. Buenos días!!