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javiherrero, un maño en México

Además de los tres anteriores, uno más... aquí el chocolate no me gusta, no.

Chocolate sí. El dulce de los dioses. El que contiene teobromina (de ahí lo anterior). Del que me atiborraba en las tardes invernales de la Sede de IO en Madrid: negro, de naranja, de ron, capuccino, negro puro, blanco... de todos los tipos y variedades. Qué hubiera sido de mí sin el chocolate "Mascao" de Comercio Justo.

Y aún más...echo la vista muy atrás y recuerdo mi primer año en Santiago de Compostela. Tardes de otoño deambulando por la zona vieja de la ciudad, ese cidade vella que solía estar mojada de primeras y en la que todavía tenía que orientarme para no despistarme entre las rúas. Pues allí, las más de las tardes, en la Plaza do Toural (recordaréis Rubén, Eloy...) entraba a comprar en Froiz, un supermercado con sonoridad psicoanalítica, del que salía en muchas ocasiones con ese chocolate relleno de Lindt...Hmmmm. Todavía no podía acceder a las delicias más justas.

Ya veis, una historia personal ligada al chocolate (no me remonto ya a mis desayunos infantiles que mi madre nos preparaba con galletas y nocilla, o al chocolate de "La campana del Elgorriaga", del que coleccionaba envoltorios para conseguir una maquina electrónica...pfiuu).

Y llego a México, cuna del chocolate (chocolatl en náhualt, lengua indígena del país) y me voy a encontrar con un chocolate que ¡válgame Dios!. Y es que en el 95% de los comercios a los que entro, sólo hay chocolatinas gringas que tienen más grasas que la ballena Moby Dick. ¡¡¡Pero a quién se le ocurrió firmar el pésimo TLC que ha permitido que entren aquí todas las basuras, eso sí, con envoltorios bien brillantes, de los amiguitos gringos!!!!

...sí, hay chocolate de México, pero también hay que reconocer que se quedaron en el chocolate a la taza: aquí venden unas tabletas que parecen menhires. Grandes, grandes. Y, la verdad, si fuera puro, yo me lo compraba y me lo llevaba a la espalda, como Obelix; pero, mirad, es que tampoco. Tiene mucho azúcar y el cacao no es lo que yo conocía...

Dolor terrible pues. Me conformo con alguna escapada a alguna tienda de gourmets donde venden el Lindt a precio de Suiza, como mínimo (y eso que es francés, aunque no lo parezca). Lo saboreo a vuestra salud y ya ando dándole vueltas a la posibilidad de comenzar una iniciativa exportadora que contemple el chocolate de comercio justo "Mascao" entre sus productos estrellas. ¿Alguien se anima?

Y si no, pues que me abran la maleta la próxima vez, que la traeré repleta.

2 comentarios

maria -

A qué hora llegas al maravilloso mundo de Barajas?! Me imagino que tendrás múltimples ofertas para "estacionarte", yo sumo la mia también, mi casa es tu casa.
Ciao y buen viajeeee!!!

Raquel Forca -

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