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javiherrero, un maño en México

Ladridos nocturnos

Morelia es una ciudad grande, extensa. Apenas tiene algún edificio que supere los cinco pisos. El resto, con la peculiaridad del casco antiguo, son edificaciones en fraccionamientos. Y el lugar en el que yo resido es uno de estos fraccionamientos: una porción de terreno en la que se edificaron de forma líneal pequeñas casitas. Peñablanca está, pues sí, en una elevación no muy grande al este de la ciudad. Aquí hay siempre un ambiente tranquilo, como de pueblo.

Y en la noche cuando ya nadie anda ahí afuera, es el turno de los perros.  Ya sólo ellos, discutiendo qué sé yo las historias de sus vidas. La misma cantinela, los mismos protagonistas.  Y cuando los de más cerca deciden callar, siempre hay alguno lejano que insiste e insiste...

Y es que aquí, por las noches, todavía se oye a los perros ladrar.

 

1 comentario

Andrés -

En Salamanca también...los perros y las perras siempre empiezan a salir por la noche jajaja...pero me temo que no son los mismos de Morelia ;)