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javiherrero, un maño en México

Nubes morelianas

Poco a poco va desapareciendo la anestesia de la boca.

Sucede que cuando uno siente que tiene todo el tiempo del mundo por delante se dice "Vaya, ya va siendo hora de perder otro miedo". Y esto fue lo que hice hace unos días: decidí ir al dentista. Cierto es que una ligera afección bucal me estimuló, pero ya perdido el temor me di permiso para comenzar la revisión dental. Hoy ha sido el primer día de las "intervenciones". De lo que iba a ser una incrustación en una muela que ya tenía un negro pasado y más negro futuro, pasé a una endodoncia. ¡Toma ya! Pero no más, como dicen aquí. Ha ido bien y en su primera parte los efectos más inmediatos han sido ese adormilamiento bucal y el saborcillo terroso, raro, que deja en la lengua esa sustancia que te ponen en las muelas. Y como la anestesia de la boca se va yendo, aquí van llegando pues las palabras que se habían quedado dormidas.

Nubes blancas, de las que me gustan, las de Sisley, el pintor impresionista que ya es más marca de moda que pintor, casi... A mí,las nubes de sus cuadros, me encantan. Y de esas van llegando en estos días primaverales que son casi de verano español. Con esas nubes, la luz todavía es más hermosa y mi cámara comienza a sentirse a gusto entre las calles de caliza michoacana. Para quienes queráis saber cómo es  Morelia, además de daros una vuelta por Google y buscar, lógicamente, la ciudad, os cuento que me recuerda un poquillo a Salamanca, en el color de la piedra (no toda, pues la catedral es de caliza rosa). El centro de la ciudad está lleno de palacios con patios repletos de plantas gigantes. Hay multitud de conventos (como Santiago de Compostela, pues) y quizá, yo, le quitaría unos cuantos coches que ya le sobran. Estoy explorando sus cafés, sus pasteles (aquí lo de tarta no se entiende bien) y alucinando con los árboles de esta región. Ramiro, por si las conoces, aquí hay muchas "parotas". Increíble árbol.

Las nubes de las que os hablaba descargaron lluvia el sábado. Todavía no es época de lluvias. Llegarán, dicen, en uno o dos meses y de forma cotidiana.

Sigo con el iPod que le va poniendo banda sonora a los paseos por la ciudad. Siempre he sido más de escuchar el ruido de la calle, pero en determinados momentos, el motor de los coches no me estimula lo más mínimo, así que prefiero ponerme los supefashion auriculares del Nano y oír que me cuenta pues, qué sé yo, el de Smashing Pumpkins, por ejemplo.

Martha está hoy en la costa de Michoacán. Y yo, con ella, pues en una de esas nubes que pasan hoy por encima de nuestras cabezas. Tenía que decirlo. :)

Muchos abrazos y sí, llegarán las fotos.

hasta el siguiente

 

4 comentarios

lourdes cuso -

Hola javi;
fantasticas tus cronicas. Es un gustazo leerlas. No conozco Santiago de Compostela ni Salamanca(ni Morelia, por supuesto!) pero me la imagino perfectamente con tu descripción. Que envidia me das.
Cuidate! y continua escribiendo..

daniel -

Poco que añadir a lo que ya está puesto, sólo que seguimos tus, todavía escasos :P, relatos con gusto y con alegría. Una pequeña ventanita a otros mundos, que sirve a veces para escapar de las rutinas (y otras cosillas) que pastosas nos atrapan

Maria -

Da hasta tranquilidad leer tu crónica mexicana...y algo de envidia (de la sana, que se suele decir en estos casos, aunque no sé yo si es del todo cierto... ;-)
Me alegra muchísimo \"leerte\" tan tranquilo y tan \"nuboso\". Parece que estás perfectamente adaptado al ritmo del clima, del país y de sus gentes. Me alegro de nuevo.
Por aquí seguimos, echándote menos, con nuestras luchas diarias.
Creo que estamos tod@s impacientes por ver esas primeras fotos del comienzo de tu nueva aventura, así que no te \"demores\" demasiado!!
Un beso enorme para ti y para Martha.
Ciao,
Maria

Carlos Cristóbal -

Sigo con interés tus relatos y descripciones de esa tierra, para nosotros exótica, que sin duda te enriquecerá. Por aquí seguimos con lo habitual: firmas, video fórum, charlas, actos para medios... ¡bien, vaya!
Esperamos tus primeras fotos. Recuerdos para Martha y un abrazo para ambos.
Carlos