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javiherrero, un maño en México

Una ventana de Zaragoza

Cuesta volver, siempre.

Y una vez aquí, mejor no darle vueltas al mundo de las ideas recurrentes. Mejor que la cabeza esté tranquila por unos días, mejor que los sentidos reconozcan tranquilamente el viento del valle del Ebro, el azul limpio, las nubes viajeras. Esto es Zaragoza y ya estoy de nuevo en España. Y me pregunto que a quién le escribo entonces...Creí por un tiempo que estas líneas eran viajeras, trascontinentales. Como que las historias sólo tenían el valor del viaje...

 ...pero es que sigo viajando.

Y si no, Martha, ¿qué voy a decirte a la vuelta?

O quien quiera que tenga a bien asomarse un instante por esta otra ventana de mundos, cosa que ya, te agradezco, quien quiera que seas. Bienvenido a un instante.

Diecisiete minutos después de la medianoche en Zaragoza. El patio del colegio está vacío. 32 años tras un cristal y todo, tan real como siempre.

Me acompaña Jodorowsky y su enorme Cabaret Místico. ¡Cuánta sabiduría en un libro!

Detalle más mundano: persigo un Macbook. Me hago del lado manzanil de la fuerza.

Sopla el viento en Zaragoza. Se me lleva los sueños y me trae ecos. Un valle elevado, Guayangareo. Una casa en otro valle, Apatzingan. Una joven que ríe.

Buenas noches ya.

1 comentario

pioca -

¿Sabes?, todos estamos viajando y la mayoría de las veces no sabemos cuanto va a durar la próxima parada. Es más, ni siquiera hay paradas y casi nunca vuelves... avanzas, avanzas, avanzas...