Tembló
...pero yo no me enteré. Fue el pasado viernes. A las 9.30 de la mañana hora de México. Mira tú por donde que el epicentro del terremoto fue en Michoacán, este hermoso estado en el que paso estos días de mi vida. Concretamente, en Huetamo, al sur del estado, casi frontera con el estado de Guerrero (donde está Acapulco). Cuando sobreviene uno de estos sucesos naturales, todo el mundo suele recordar en sus conversaciones dónde estaba o qué hacía en ese momento. Yo, que insisto, no me enteré, estaba en un primer piso, reunido con el director de Planeación de una Secretaría del Estado. Debía ser que la conversación estaba tan animada que no sentimos el temblor de 5.9 en la escala Richter.
Morelia tiene en el subsuelo una capa de cantera que hace difícil que las ondas sísmicas se propaguen de forma alarmante. No sucede esto en el DF donde ya conocen bien lo que son los efectos destructivos de los sismos, pues así los llaman aquí. En el DF se notó mucho el temblor. Afortunadamente sólo hubo alguna crisis nerviosa y poco más. De todas formas, no me gustaría estar en lo alto de alguno de los muchos rascacielos que se levantan ahora, por ejemplo, en la zona de las Lomas de Santa Fe, en la entrada de México desde el oeste.
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