Greg Palast. Ni idea, ¿verdad? Pues lee, lee...
A grandes rasgos.
A grandes rasgos.
...pero yo no me enteré. Fue el pasado viernes. A las 9.30 de la mañana hora de México. Mira tú por donde que el epicentro del terremoto fue en Michoacán, este hermoso estado en el que paso estos días de mi vida. Concretamente, en Huetamo, al sur del estado, casi frontera con el estado de Guerrero (donde está Acapulco). Cuando sobreviene uno de estos sucesos naturales, todo el mundo suele recordar en sus conversaciones dónde estaba o qué hacía en ese momento. Yo, que insisto, no me enteré, estaba en un primer piso, reunido con el director de Planeación de una Secretaría del Estado. Debía ser que la conversación estaba tan animada que no sentimos el temblor de 5.9 en la escala Richter.
Sí, las cosas están cada día más complicadas.
Por San Antonio Abad, junto al metro del mismo nombre, huele a cilantro y a tortilla caliente. En los puestos callejeros, grupitos de personas comen tacos de cabeza, de birria, al pastor. Las luces de las farolas dejan ver gotas de lluvia, residuo de una tormenta reciente. Pero en la enormidad de esta ciudad, la televisión anuncia inundaciones en algunas zonas del centro. En otros sitios, apenas unos charcos.
El corazón de México, el Zócalo está repleto. Una miniciudad de tiendas de campaña, carpas, carteles y bullicio permanente junto a la Catedral de México y la bandera gigante que se mueve, lenta, bajo los relámpagos. Familias, parejas jóvenes, ancianos que parecen ir sin un rumbo preciso, sortean las nuevas calles que han nacido en el Zócalo en apenas tres días. Hay música y baile, pláticas, demostraciones de cómo fueron las elecciones, mensajes de ánimo a López Obrador y la más variada muestra de la imaginación mexicana en lo que al insulto y la burla se refiere: los destinatarios principales, Calderón, Fox y la maestra Gordillo, un ser que al más ingenuo de los seres sólo le inspiraría TERROR.
Echo la vista atrás. El pasado miércoles marchamos al DF. Estuvimos tres días allá. Suficientes para comprobar:
El incienso de almizcle se ha apoderado de la habitación. Mejor. Este olor me trae calma, sosiego, quietud pues. Quietud necesaria para leer el suplemento dominical de "El País", que llega a México tan puntual como a cualquier kiosko de España. Y también el periódico, que compré ayer por la mañana a 26 pesos, uno más que si lo hubiera comprado en Cancún o en el DF. Cosas de provincias. La portada del periódico, a diferencia de la de España, está en blanco y negro. Sucede que llegan las noticias en los archivos informáticos correspondientes y aquí lo imprimen, con el toque especial de la publicidad mexicana, que también es española, pues en muchas ocasiones son restaurantes o distintos negocios de origen español los que aparecen entre las páginas.
Lo prometido es deuda. Aquí viene el enlace a las fotos de México. Gracias por los comentarios a las fotos que Fernando Comet colgó en su web (www.fernandocomet.net). Me han estimulado para ir poco a poco subiendo fotos Flickr. Y gracias Andrés por la sugerencia de la página. Eres un crack y lo sabes, aunque no es bueno que te lo creas mucho.
Preparemos nuestra sensibilidad para percibirla, porque mañana llega a la Tierra una tormenta geomagnética. Para mí ha sido la noticia del día, entendiendo por noticia algo que me estimule el más sano asombro. Reconozco que me asombra que una tal Paris Hilton, heredera de la cadena de hoteles del mismo nombre, anuncie hoy que va a ser cantante. Me asombra su foto en el País, su estrafalario peinado y el vacío que hay en su rostro o en sus declaraciones constantes en los medios. Me asombra que esto sea noticia y que os lo esté contando. Este asombro, sin ser insano, no me estimula.Sí lo que sigue y que he tomado de la página de "El País" en Internet:
Quién sabe. Tal vez dentro de unos días esté trabajando para un periódico del estado. A ver cómo evolucionan las cosas. Hasta ese momento, os quería hacer una pregunta. En esta época en la que cada vez más gente leemos la prensa vía internet y parece que las ventas de los periódicos disminuyen, ¿qué te haría comprar un periódico de forma regular? Esta es la pregunta. Espero vuestras respuestas (quien quiera que seas y lo que leas, agradezco tu respuesta :)
El fin del mundo está hoy sobre Morelia.
...betabel, botana, zopilote, tapatío, mocho, ate, escuincle, chamaco...
Comal, rebozo, atole, mamey, nopal, pencas, mole, uchepo, corunda, tamal, náhualt, puréhpecha, cobija, mezcal, agave, pozole, sopes, tianguis, mezclilla, sarape, huaraches, cotija, damiana, tezontle, boliche, chilango, tecojote, apapachar, naco, aventar, arrachera, baro, atorarse...
De esto hace ya muchos años. En la calle Alfonso de Zaragoza, en un inmueble ahora abandonado, se levantaban los Almacenes Gay. Paradójico es el tiempo que cambia nuestra percepción de las palabras. En aquella época, Gay eran unos grandes almacenes, el comercio más importante de la calle que llevaba al Pilar, al centro de la ciudad entonces. Tras Galerías Preciados, SEPU y el recién llegado Corte Inglés, Gay era el lugar donde comprar para aquellos que se acercaban a la orilla del Ebro. Pues bien, Gay era conocido por sus rebajas: las rebajas de Don Julio, un curioso juego de mes y caballero figurado al que representaban en los carteles de la entrada con bigotillo inglés, sonrisa abierta y saludo sombrero en mano. Cuarto de siglo después, Gay no existe, las rebajas sí y Don Julio debió morir. Queda julio, el mes, y este lo paso yo entre lluvias diarias y sol agradable. Morelia, aquí seguimos. Observando con el escepticismo conveniente lo que se cuece en el Distrito Federal. Las elecciones ya han fermentado y los votos, con la que está cayendo, comienzan a heder. Algo que se intuía. Algunos dicen, tal vez porque se huelen lo que hay adentro, que no hay que abrir las urnas. Y aunque a los muertos hay que dejarlos tranquilos una vez enterrados, de vez en cuando conviene ver qué hay allá adentro, no vaya a ser que la carne siga siendo inmaculada y el muerto o muerta, se torne en santo o santa y tengamos milagro. Aquí, surrealismo mexicano lección número tres mil trece, este muerto parece estar más que vivo y en las urnas, si algo huele, son los votos extraños que empiezan a aparecer en demasía. Sistemas informáticos aparte.
Si todavía estás ahí...
Sobrevolar Groenlandia para decir que existe y que es el reino de los glaciares. Que a 12 kilómetros de distancia se divisan lenguas de mar, montañas y hielo. Y los témpanos flotantes puntean de blanco el agua oscura. En alguna de las múltiples ocasiones en las que se me va la cabeza con alguna opinión peregrina, pienso que parte de lo que cuesta el billete de avión se ve compensado si tu lugar está junto a la ventanilla y el cielo se abre para mostrar paisajes así.
Madrid en un día inusualmente frío. Sopla viento en la pista de Barajas. Caen algunas gotas sobre la pista.
Solamente queda una hora para marchar hacia México. Por una vez, he llegado pronto a Barajas, apenas unos pocos minutos antes de las 7.30 y desde una de las muchas salas de espera veo el despegue de los aviones. Entre las llamadas para embarcar, el ruido de cubiertos y las exclamaciones de algún niño viajero, voy dejando que pasen los minutos hasta que llegue el momento de pasar al punto de no retorno. Tengo frío en esta sala. El aire ha dejado de ser acondicionado para mis brazos. La conexión a internet (wi-fi por todos los lados) no funciona como yo esperaba y no puedo pasar más allá de la página de AENA.
El País dedica 8 páginas a la victoria de España en el partido de fútbol de ayer. Tras leer el titular de El Mundo (conexión sentimiento nacionalista-fútbol), me he decidido por El País. De vez en cuando, los comentarios de Segurola me muestran una faceta del partido, las personas o el ambiente, que no conocía. Y me gusta. Por cierto, el suplemento del NYTimes de El País, trataba hoy nuevas tendencias educativas. Siempre, siempre, la eduación tiene que ser un asunto prioritario. También a la hora de decidir si compro uno u otro periódico.
Y esto es lo último antes de ir a embarcar...
Comienza la Segunda Temporada
Cuesta volver, siempre.
Y una vez aquí, mejor no darle vueltas al mundo de las ideas recurrentes. Mejor que la cabeza esté tranquila por unos días, mejor que los sentidos reconozcan tranquilamente el viento del valle del Ebro, el azul limpio, las nubes viajeras. Esto es Zaragoza y ya estoy de nuevo en España. Y me pregunto que a quién le escribo entonces...Creí por un tiempo que estas líneas eran viajeras, trascontinentales. Como que las historias sólo tenían el valor del viaje...
...pero es que sigo viajando.
Y si no, Martha, ¿qué voy a decirte a la vuelta?
O quien quiera que tenga a bien asomarse un instante por esta otra ventana de mundos, cosa que ya, te agradezco, quien quiera que seas. Bienvenido a un instante.
Diecisiete minutos después de la medianoche en Zaragoza. El patio del colegio está vacío. 32 años tras un cristal y todo, tan real como siempre.
Me acompaña Jodorowsky y su enorme Cabaret Místico. ¡Cuánta sabiduría en un libro!
Detalle más mundano: persigo un Macbook. Me hago del lado manzanil de la fuerza.
Sopla el viento en Zaragoza. Se me lleva los sueños y me trae ecos. Un valle elevado, Guayangareo. Una casa en otro valle, Apatzingan. Una joven que ríe.
Buenas noches ya.
Chocolate sí. El dulce de los dioses. El que contiene teobromina (de ahí lo anterior). Del que me atiborraba en las tardes invernales de la Sede de IO en Madrid: negro, de naranja, de ron, capuccino, negro puro, blanco... de todos los tipos y variedades. Qué hubiera sido de mí sin el chocolate "Mascao" de Comercio Justo.
Y aún más...echo la vista muy atrás y recuerdo mi primer año en Santiago de Compostela. Tardes de otoño deambulando por la zona vieja de la ciudad, ese cidade vella que solía estar mojada de primeras y en la que todavía tenía que orientarme para no despistarme entre las rúas. Pues allí, las más de las tardes, en la Plaza do Toural (recordaréis Rubén, Eloy...) entraba a comprar en Froiz, un supermercado con sonoridad psicoanalítica, del que salía en muchas ocasiones con ese chocolate relleno de Lindt...Hmmmm. Todavía no podía acceder a las delicias más justas.
Ya veis, una historia personal ligada al chocolate (no me remonto ya a mis desayunos infantiles que mi madre nos preparaba con galletas y nocilla, o al chocolate de "La campana del Elgorriaga", del que coleccionaba envoltorios para conseguir una maquina electrónica...pfiuu).
Y llego a México, cuna del chocolate (chocolatl en náhualt, lengua indígena del país) y me voy a encontrar con un chocolate que ¡válgame Dios!. Y es que en el 95% de los comercios a los que entro, sólo hay chocolatinas gringas que tienen más grasas que la ballena Moby Dick. ¡¡¡Pero a quién se le ocurrió firmar el pésimo TLC que ha permitido que entren aquí todas las basuras, eso sí, con envoltorios bien brillantes, de los amiguitos gringos!!!!
...sí, hay chocolate de México, pero también hay que reconocer que se quedaron en el chocolate a la taza: aquí venden unas tabletas que parecen menhires. Grandes, grandes. Y, la verdad, si fuera puro, yo me lo compraba y me lo llevaba a la espalda, como Obelix; pero, mirad, es que tampoco. Tiene mucho azúcar y el cacao no es lo que yo conocía...
Dolor terrible pues. Me conformo con alguna escapada a alguna tienda de gourmets donde venden el Lindt a precio de Suiza, como mínimo (y eso que es francés, aunque no lo parezca). Lo saboreo a vuestra salud y ya ando dándole vueltas a la posibilidad de comenzar una iniciativa exportadora que contemple el chocolate de comercio justo "Mascao" entre sus productos estrellas. ¿Alguien se anima?
Y si no, pues que me abran la maleta la próxima vez, que la traeré repleta.
Esta sí es la gran pandemia del siglo XXI. Que dejen volar tranquilas a las aves, que nunca hicieron nada para que las arrasaran y que los especialistas en epidemias se cuelen de una vez en los platós de televisión y en los estudios de grabación. Lo vi en la India y lo veo en México y en ambos lugares los efectos son idénticos a los que ya vi en España. Canciones clásicas que sufren los terribles efectos del gorgorito artificial, intérpretes clonados, presentadores terriblemente gilipollas, duetos vacíos, emociones ausentes...
Y lo peor: la velocidad con la que se transmiten las canciones contagiadas por emisoras de radio, hilos musicales, revistas, camisetas...
Ahhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!